sábado, 13 de diciembre de 2008

Por Siempre... Ella.

Ahí estaba ella y allí estaba yo. Un silencio profundo, interminable e increíblemente cómodo. Nos conocíamos de siempre y, aún así, me parecía tan lejana, misteriosa… Total y completamente hermosa.
Sonreía y sus ojos disparaban chispas de esperanza descansando sus manos desenfadadamente sobre la mesa de aquel café tan solitario. Tomé una de ellas entre las mías y su calor me envolvió como una ráfaga.
Le besé el dorso de su mano derecha y sólo se escapó de mis labios: -Te extrañaba. En realidad, extraño todo de ti-.
Me miró y respondió como siempre sabía hacer: -La vida es así pero siempre estaré cerca para ti-.

-Lo sé, mamá-.

jueves, 11 de diciembre de 2008

El Comienzo del Comienzo...

El viento le aturdía el pensamiento y la lluvia emborronaba sus recuerdos, aún no sabía si era cosa del alcohol o en realidad se sentía perdida, no sabía lo que hacía y tampoco le importaba. Quería ser libre -y lo era-. Lástima que para serlo, las lágrimas tenían que invadir sin remedio su rostro y ver al mundo como a ella la veían. Distorsionada.
Y entonces supo que era su culpa. Que de inocente no tenía ni el nombre, que era sólo lo que quería y no necesitaba, que sólo se trataba de ser caprichosa, de inventarse un mundo paralelo y vivir de la fantasía.
Y él, seguía caminando ajeno a sus pensamientos desbordados, sólo preocupado porque el agua que se acumulaba por los suelos luego de la lluvia de la tarde no fuera a parar a los bajos de su traje de marca, mientras ella, lo bombardeaba con ilusiones de amores eternos y deseos efímeros.

Seguía allí, mirándolo desde el banco, haciendo crecer su adicción a la irrealidad y soñar con que pase lo que no pasará nunca porque, a veces, eso que crees que nunca pasará.
...Sólo pasa.