-Huyes demasiado-.
-Y tú estás aquí haciendo como si te importara cuando lo único que quieres es algo que ya obtuviste-.
Estaba cabreada y él sólo se reía. Se reía por idiota. Se reía porque sabía que todavía era una niña y se reía porque hiciera lo que hiciera jamás estaría enojada con él en serio y eso era lo que más me daba ira.
-¿Qué es lo que no te gusta de enfrentarte a lo que haces?-.
-Ver tu cara de imbécil regodeándote frente a mí con un ‘te lo dije’ en la punta de la lengua-.
Se acercó a mí y quedé atrapada entre la puerta y él mismo. Seguía sonriendo y su mano caliente se coló por debajo de la camiseta que llevaba y, como siempre, la diferencia entre su piel y la mía me hicieron estremecer.
-Bien sabes que podría ser de otra forma-.
Frunció el entrecejo y yo pasé saliva. Odiaba cuando hacía eso y lo sabía. Lo sabía todo y parecía que lo disfrutaba. Acercó su cara a la mía lo suficiente para compartir el mismo aire y, al percatarse que mi respiración se hacía irregular, sonrió triunfante.
Sonreí coquetamente y justo sobre sus labios susurré: -No me interesan otras formas de ser. No me interesaba antes y no me interesa ahora. No es mi culpa que tu mente piense lo que se le da la puta gana-.
Le empujé con fuerza y caminé hasta mi habitación dejándole ahí.
-Cierra cuando salgas. No quiero que vuelvas a aparecer aquí. Te lo dije ya. No me hagas repetirlo-.
miércoles, 25 de febrero de 2009
No Me Hagas Repetirlo.
Sólo se le ocurrió a
.·´¯`·.AnDrE.·´¯`·.
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Personas que Demostraron Que es Posible
Etiquetas: Deseo, Odio, Resentimiento
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