viernes, 26 de marzo de 2010

Brand New Day... ¿Brand New Love?

Y, ¿qué si mi corazón está entonando una nueva canción...?
y en mi interior mariposas vuelan sin control?
No hay nada que decir, ni que pensar
Al parecer, alguien en mi vida va a entrar...

Y pienso entonces ¿qué será?
¿lo que necesito tal vez?
¿lo que quiero será?
Me siento bien por cómo es... Y eso es suficiente.
Por ahora.

Mientras mi inconsciente no me controle
y las mariposas me enloquezcan,
todo estará bien.
Porque -por ahora- todo es fantasía
y él es el príncipe amarillo que me ilumina desde las sombras de la ignorancia.
Brilla con esplendor hasta que mi interior no quiera más cuentos de hadas.
Y sí, más realidad.
Hasta entonces, seré feliz con lo que obtenga.

sábado, 21 de noviembre de 2009

Y me mira.

Mi corazón se acelera y no puedo pararlo,
Me gusta el estruendoso 'pum-pum' que hace en mi pecho cuando me mira.
Porque cuando me mira,
la tierra tiembla y el tiempo se detiene.

Entonces todo tiene sentido.

Cuando me mira, el mundo se detiene,
el mundo desaparece y sólo existe ÉL.

Y sólo existo yo.
Tratando de adivinar el color de sus ojos,
mientras refugia mi cara entre sus manos.

Sonrío. Y, entonces,
deja de interesarme.
Y sólo me importa que me mire.
Aunque no pueda verlo mientras lo hace.

domingo, 26 de julio de 2009

Sentir.

Y entonces, ya no sé lo que soy,
ya no sé lo que tengo,
ya no sé lo que siento,
Soy pura nada y no hay consuelo.

Es necesitar y no tener,
tener y no querer,
querer y no poder,
poder y no luchar,
luchar y no desear,
desear y no vencer...
...Desear y sólo tener soledad.

Soledad sin compañía,
que duele y es dañina,
que hiere y no sana,
que no deja de ser necesaria,
pero al tiempo, sólo mata.

No sé si lo que siento, debería,
y no sé, de verdad, que deseo
Pero hasta el fondo sólo quiero,
Que seas realmente feliz.
...Así sea, bien lejos de mí.

sábado, 28 de marzo de 2009

¿Qué quiero?

Quiero un millón de cosas que vienen de ti.
Quiero un beso y un abrazo.
Que el cielo sea púpura y tus manos me acaricien el alma.
Que el fuego me congele y el frío me abrase hasta las entrañas.
Que se nuble el cielo cuando soy feliz y llueva cuando estoy triste.
Que me digas lo que sientes y luego nos invada el silencio.
Que te escabullas por la noche hasta mi habitación y me asustes hasta darme cuenta quien eres.
Que a veces te llames amor y a veces pasión.
Que seas otra persona de vez en cuando y nunca saber quién eres realmente.
Y al final del día me pregunto, ¿de verdad quiero lo que quiero?
Te quiero a ti y eso es, a la larga, lo que de verdad quiero.

Quiero que no me des nada porque ya me has dado todo.

Adia.

Sus largas pestañas se baten y el 'pum pum' de mi corazón se acelera.
Ha dejado de mirar el libro entre sus manos y se voltea hacia un par de chicas que siempre la acompañan, acomodando perfectamente su dedo índice sobre lo esponjoso de sus labios y yo, como siempre, suspiro ante ese gesto. No puedo evitarlo. No, más bien ni siquiera quiero evitarlo. Me controla y yo me dejo como un juguete, porque me gusta pensar que estoy entre sus manos, que sabe que controla cada parte de mí y que eso le gusta.
La he espiado cada día que ha venido desde el primero. Estoy seguro que no tenemos nada en común pero cada gesto, cada palabra que la he oído susurrar, cada cosa que venga de ella me atrae como un imán, me atrae y yo irremediablemente me dejo ir. Me sonríe y sólo por eso, ya el día de hoy ha valido la pena así el resto haya sido una mierda. Han sido los mejores 3 segundos de mi existencia.

Sus largas pestañas se baten y el 'pum pum' de mi corazón se acelera.
Ha dejado de ver al vacío. Se ha volteado y dirige su mirada irremediablemente en mi dirección, ya no le importa el mundo, ni siquiera el libro, y me sonríe. Me sonríe y trato de no empezar a sudar.
Cada sonrisa que me ha dado desde entonces, me ha hecho sentir especial. Ahora, soy yo el causante de esas sonrisas, y es lo mejor que he podido obtener.


...Me preguntaste un día cuál era el mejor regalo que había tenido en la vida. No lo supe entonces y sólo sonreíste diciendo “el día que lo sepas, me gustaría ser la primera en enterarme”.
No lo sabía en ese momento, pero desde hace un tiempo que me he dado cuenta. Adia, te obtuve a ti y con eso me basta. Eres el mejor regalo que me pudieron dar y ni siquiera lo pedí. Sólo llegaste y te apoderaste de cada centímetro de mi cuerpo.

Me asomo en tus ojos y sé, ahora de verdad sé, que eres lo único que quiero permanente en mi vida...

sábado, 21 de marzo de 2009

Lo Quiero.

Un beso.
Un
beso y me nublas.
Un
beso y soy tuya.
Un único
beso y muero.
Muero cada día, cada tarde y cada noche.
Un
beso que deseo con cada latido de mi corazón.
Que extraño aún sin tenerlo.
Que anhelo y que aún no tengo.
Que me hace morir cuando quiero vivir.
Que me hace dormir cuando debo estar despierta.
¿Qué gano con decirte que lo quiero y no lo tengo?
¿Qué gano con tenerlo y no quererlo?
Un
beso.
Pero un
beso sin más.
Porque cuando me besas dejo de ser yo y dejas de ser tú.
Y somos sólo un par de tontos en un parque.
Que se buscan, que se encuentran y que nunca se alejan.
Que viven para besar y ser besados.
Amarrados en un abrazo entre labios que no se a
lejan.
Dejan de ser bocas para ser beso.
Porque eso eres tú.
Una persona que ya es amada.
Y unos labios que son eso. Mi beso.

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-Me lo debes- susurré.
-¿El qué?- me preguntaste con los ojos entrecerrados por las gruesas gotas de lluvia que se empeñaban en quedarse enredadas entre tus pestañas.
-No te hagas el idiota. Sabes de lo que te hablo-.
Sonreíste y me di cuenta que tus labios eran lo único que se mantenía seco de tu cuerpo y mi cuerpo empapados por estar al aire libre en un día de abril.
-Bien sabes que lo sé, pero tú me lo dirás-. Tu mano derecha me rozó la mejilla izquierda y se llevó parte de la humedad ahí acumulada mientras me rendía a tu tacto. -¿Qué te debo?-.
Cerré los ojos.
-Mi beso-.

-¿Cuál beso?-.
-El primer beso que me robaste. Lo quiero. Lo quiero de vuelta-.
-¿Para qué?-.
Abrí los ojos y noté mi reflejo en tus pupilas. Unas pupilas de oro incandescente que me derretían de adentro hacia fuera y que sentía que me acariciaban con igual ternura que si fuera una de sus manos.
-Para guardarlo cuando no estés... Porque no se cuánto tiempo te quedes y quiero todo lo que puedas darme-.
-Me quedaré hasta el momento que tu quieras que me vaya-.

lunes, 16 de marzo de 2009

No es suficiente.

-Siento no ser como tú-.

Se me salió aquello sin pretenderlo y sin embargo no noté ningún arrepentimiento en aquello… Había sido completamente honesta ésta vez y empezaba a pensar que de ahora en adelante podría volver a hacerlo... Una y otra vez si lo querías así.

-¿Hablas de ser adulta y tener responsabilidades? ¿De preocuparte todos los días? ¿De tener cuentas que pagar y dejar de ver a los amigos?-.

Habías vuelto a las andadas… Como siempre, he de admitir, pero eso no evitó separarme del lugar donde me encontraba y mirarte directamente a los ojos que me devolvieron la mirada, totalmente divertidos.

-No. En realidad me refería a poder enfrentarme al mundo por lo que siento… Si no hubiera sido tan inmadura, estaríamos juntos…-.

-Si no hubieras sido tan inmadura, no te hubiera querido y si no te hubiera querido, no habría tenido lo que tengo ahora…-.

-¿Y qué tienes ahora?-.

-Alguien que me recordó lo que era querer…-.

-Eso ya creo que lo sabías- repuse convencida que a sus casi 30 no hubiera querido a nadie más que a mí.

-No… Sólo recordé que debía querer a alguien como se quiere en la adolescencia… Con inseguridades y con certezas, pero siempre con el corazón y no con la cabeza-.

No pude reprimir una sonrisa sincera cuando tus ojos centellearon de forma intensa y tu sonrisa me deslumbraba y, sin poder evitarlo me acercaba más hacía ti con aquella ansia loca de los que aún no han terminado de madurar.

-Al menos uno de los dos tiene seguridad en lo que siente… Yo por el momento, sólo me dejo llevar…-.

-No esperaría menos de ti… Añoro esa tarde en que me partiste el labio porque no querías leer el Quijote y me lanzaste el primer tomo con toda la fuerza que fuiste capaz-.Tu risa divertida resonó en mis oídos como música y suspiraste echando tu aliento sobre mi cabello y luego te restregabas contra el.- Quiero que me quieras, no me importa como lo demuestres… A estas alturas, sólo quiero que te quedes conmigo un noche para convencerte de quedarte hasta la noche siguiente y retenerte siempre-.

-¡Qué rayos, Daniel! Me quedaré contigo cada noche hasta que me convenzas que debo marcharme… Pero hoy es la última vez que me convences de algo… Te será imposible alejarme de ti después de ésta-.

-Créeme… No esperaba escuchar otra cosa que esa-.

-Te aseguro que no es así-.

-¿Cómo que no?-.

Suspiré y solo pude soltar: -Te amo-.

Y aún sin poderme sentir más infantil, me acurruqué con fuerza contra tu pecho, sintiendo la misma respuesta de tu parte.

-Recuerda Neia… Sólo si me dijeran que el silencio es suficiente para vivir sin ti, lo dejaría todo porque nada es suficiente sin ti-.

Un suave beso contra mi frente me hizo sonreír. Sin duda es lo mejor que han escuchado mis oídos.