-Siento no ser como tú-.
Se me salió aquello sin pretenderlo y sin embargo no noté ningún arrepentimiento en aquello… Había sido completamente honesta ésta vez y empezaba a pensar que de ahora en adelante podría volver a hacerlo... Una y otra vez si lo querías así.
-¿Hablas de ser adulta y tener responsabilidades? ¿De preocuparte todos los días? ¿De tener cuentas que pagar y dejar de ver a los amigos?-.
Habías vuelto a las andadas… Como siempre, he de admitir, pero eso no evitó separarme del lugar donde me encontraba y mirarte directamente a los ojos que me devolvieron la mirada, totalmente divertidos.
-No. En realidad me refería a poder enfrentarme al mundo por lo que siento… Si no hubiera sido tan inmadura, estaríamos juntos…-.
-Si no hubieras sido tan inmadura, no te hubiera querido y si no te hubiera querido, no habría tenido lo que tengo ahora…-.
-¿Y qué tienes ahora?-.
-Alguien que me recordó lo que era querer…-.
-Eso ya creo que lo sabías- repuse convencida que a sus casi 30 no hubiera querido a nadie más que a mí.
-No… Sólo recordé que debía querer a alguien como se quiere en la adolescencia… Con inseguridades y con certezas, pero siempre con el corazón y no con la cabeza-.
No pude reprimir una sonrisa sincera cuando tus ojos centellearon de forma intensa y tu sonrisa me deslumbraba y, sin poder evitarlo me acercaba más hacía ti con aquella ansia loca de los que aún no han terminado de madurar.
-Al menos uno de los dos tiene seguridad en lo que siente… Yo por el momento, sólo me dejo llevar…-.
-No esperaría menos de ti… Añoro esa tarde en que me partiste el labio porque no querías leer el Quijote y me lanzaste el primer tomo con toda la fuerza que fuiste capaz-.Tu risa divertida resonó en mis oídos como música y suspiraste echando tu aliento sobre mi cabello y luego te restregabas contra el.- Quiero que me quieras, no me importa como lo demuestres… A estas alturas, sólo quiero que te quedes conmigo un noche para convencerte de quedarte hasta la noche siguiente y retenerte siempre-.
-¡Qué rayos, Daniel! Me quedaré contigo cada noche hasta que me convenzas que debo marcharme… Pero hoy es la última vez que me convences de algo… Te será imposible alejarme de ti después de ésta-.
-Créeme… No esperaba escuchar otra cosa que esa-.
-Te aseguro que no es así-.
-¿Cómo que no?-.
Suspiré y solo pude soltar: -Te amo-.
Y aún sin poderme sentir más infantil, me acurruqué con fuerza contra tu pecho, sintiendo la misma respuesta de tu parte.
-Recuerda Neia… Sólo si me dijeran que el silencio es suficiente para vivir sin ti, lo dejaría todo porque nada es suficiente sin ti-.
Un suave beso contra mi frente me hizo sonreír. Sin duda es lo mejor que han escuchado mis oídos.
0 Personas que Demostraron Que es Posible:
Publicar un comentario