domingo, 8 de marzo de 2009

Miércoles.

-Quiero una foto tuya...-.
La claridad de la puesta de sol se filtraba por el enorme ventanal que cubría completamente una pared y la suave brisa marina mecía con gracia un par de cortinas blancas.

Estaba recostado a su lado con su nariz casi tocándo la de ella y mirando fijamente con sus ojos azules mientras ella dormitaba descansando con sus cabellos caoba esparcidos sobre la almohada coloreada de azul medianoche y con la sábana del mismo color, medio envuelta sobre su cuerpo.
Rodeó su cintura suavemente y la despertó con una sonrisa deslumbrante.
-Quiero una foto tuya. Sonriendo-.
-¿Para qué?-respondió ella con voz pastosa y arrebujándose contra el pecho desnudo de él que parecía estar más tibio que la misma sábana.- Dame una buena razón y lo hago-.
-Para saber que eres real-.

-Y ahora, ¿no soy más real que una sonrisa congelada?-.
Levantó la cara que tenía contra su cuello aspirando los rastros de la colonia que se había echado la noche anterior y lo miró con ojos curiosos todavía a medio abrir.

-Eres tan real que das miedo... Sólo quiero verte y pensar que te conozco aunque no sea verdad-.
-Me conoces más que todos... Conoces todo lo que no quiero mostrar y aún así te quedas aquí-.
-Pero también quiero saber lo que muestras, lo que los demás conocen tan bien... Qué es lo que te gusta y lo que no. Qué haces cuando no haces nada. Cómo te gusta el café... No sé, ésa clase de cosas -.

Se oyó a lo lejos el rugido de las olas chocar contra la escollera y ella volvió a su lugar contra su cuello y su perfume mientras los invadía el silencio y él miraba fijamente el vestido violeta de ella que se encontraba descuidadamente puesto sobre la silla.
-Me gustan los miércoles. Odio el olor a cigarrillo. Y cuando no hago nada voy a la cafetería y me tomo un nevado de café con arequipe y crema chantilly, que es mi favorito-.
-Comprendo todo menos lo de los miércoles... ¿Por qué? La mayoría lo odia-.
-No sé, me gustan porque no son inicio ni son fin. Son como un país neutral en la mitad de dos que están en guerra. Son como yo... Todo y nada a la vez. Están como me siento yo, dentro de algo pero no son parte de nada-.
-Sí eres parte de algo... Eres
parte de mí-.

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